Conclusiones
Al realizar este ejercicio
comparativo y advirtiendo desde nuestra propia experiencia podemos plantear
que los territorios donde se desenvuelven las comunidades educativas son
fundamentales, sin embargo, no son elementos particularmente valorados por las
instituciones educativas revisadas. No queda explicitado cómo
se vinculan con las organizaciones de los territorios ni las oportunidades que
otorgan los lugares donde están emplazadas. La falta de consideración o
análisis sobre estos factores nos hace cuestionarnos la circunscrita función
social de las escuelas, dado que se presentan como espacios cerrados y
solo accesibles a la comunidad directa que la componen, siendo que en los
cruces con el territorio podrían existir asociaciones fructíferas para el
mejoramiento de la práctica educativa y de los barrios en los que se insertan.
Ahora bien, en el ICEDUC es posible dilucidar la relación entre su quehacer
científico y su ubicación geográfica.
Por otra parte, cuando se dan estás cooperaciones son expuestas de modo simplificado sin encargarse de las tensiones que se generan cuando dos o más instituciones se disponen a realizar actividades en común.
Por supuesto, aún cuando el PEI está en diálogo con el Currículo Oficial, las aproximaciones de cada establecimiento dan un rasgo particular a las comunidades educativas que enriquecen su labor y a la sociedad en general. Ahora bien, podemos plantear que los PEI de ambas instituciones son ambiciosos y van a contrapelo de la sociedad actual, puesto que se enfocan en inculcar valores y actitudes que no son los hegemónicos como son la capacidad crítica, el trabajo colaborativo y el respeto por la diversidad. Sin duda, uno de los grandes problemas sociales que vivimos en la actualidad son la polarización política, la desigualdad económica y social y el individualismo. Por eso, se hace relevante que existan estos proyectos puesto que colaboran en la construcción de una sociedad mejor, diversas y respetuosa de las diferencias.
Finalmente, el colegio Winterhill presenta un proyecto educativo institucional que a pesar de su extensión no incluye algunos roles y presenta deficiencias que podrían ser mejoradas. Asimismo, habla de la importancia de los espacios de diálogo y deliberación política como el Consejo Escolar Resolutivo y no es incluido en el PEI el rol que cumple, ni las facultades que tiene esta entidad al interior del establecimiento.
Para continuar, el ICEDUC presenta un PEI inconcluso en el que no se visibiliza los aportes de estudiantes y apoderados, entonces se puede establecer que fue construido por el equipo directivo y si bien su extensión permite que sea accesible a cualquier persona que desee leerlo, presenta errores ortográficos que dificultan su comprensión.
A partir de lo anterior, y a pesar de que el Proyecto Educativo Institucional es fundamental para la labor de los establecimientos educativos, no es un trabajo priorizado al interior de las instituciones, ya sea por ser un proceso que conlleva un trabajo complejo por las diversas capas que implica escritura, por los acotados tiempos institucionales o por otras variables que desconocemos. De todas formas, lo que queda de manifiesto es que los espacios de co-construcción al interior de las instituciones educativas requieren de un esfuerzo notorio que debe ser priorizado si se espera cumplir una buena labor educativa y social.
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